Elecciones Subnacionales 2015 en Bolivia: ¿derrota o victoria del MAS?

CENTRO DE VOTACIÓN, LA PAZ (BOLIVIA) - PABLO ANDRES RIVERO (2014) - FOTO ORIGINAL

Se agradece a INNOVAES la publicación del mismo artículo bajo el título "Elecciones en Bolivia: La fuerza de Evo Morales se expande al Oriente".

Por Gabriel C. Sánchez

No fueron pocos los medios masivos de comunicación que, tras la jornada electoral realizada el 29 de marzo pasado, se apresuraron  a divulgar el primer golpe certero recibido por el MAS, y presagiaron el comienzo del ocaso del partido político del líder aymara Evo Morales. Las derrotas infligidas por la oposición al masismo definitivamente han tenido un impacto que no puede ser obviado, cobrando especial relevancia la perdida de la gobernación departamental de La Paz y la gobernación municipal de El Alto. Pero, ¿puede el resultado de estas elecciones ser entendido como el principio del fin del proyecto iniciado con la asunción de Evo Morales el 22 de enero de 2006? En este pequeño artículo analizaremos los resultados arrojados por las elecciones del 29 de marzo y los procesos de segunda vuelta acaecidos el 3 de mayo del corriente año, trataremos de entender el porqué de los mismos, y se realizará una pequeña conclusión sobre los desafíos tentativos que enfrenta el Movimiento Al Socialismo como armado político.

Los comicios de finales de marzo tenían como objetivo la designación popular mediante el voto de nueve (9) gobernadores y vicegobernadores departamentales, asambleístas departamentales de los nueve departamentos, trescientos treinta y nueve (339) alcaldesas o alcaldes, así como concejales en la misma cantidad de municipios. Con los resultados definitivos podemos sacar conclusiones de diferente índole, como por ejemplo que el MAS ha sido despojado de sus bastiones electorales clásicos o, contrariamente, que el MAS ha roto el cerco geográfico que contenía sus desempeños en las urnas y que ha logrado traspasar las barreras de la Media Luna de Oriente. Ambas afirmaciones son ciertas, pero lo que tienen de acertadas lo tienen de parciales. Las dos aseveraciones, a su manera, ocultan una porción de la realidad necesaria para un análisis profundo.

¿Cómo es posible que el Movimiento al Socialismo festeje, pero que en paralelo la oposición se considere victoriosa? Hay dos realidades que posibilitan este suceso, el MAS se ha visto debilitado en algunos de su centros de poder y, quizás el más representativo de ellos, la ciudad de El Alto, fue cedida al partido Unidad Nacional que lidera ex candidato a presidente en las elecciones de 2014, Samuel Doria Medina. También, la gobernación del departamento de La Paz ha pasado a manos de la oposición, donde el disidente ex Ministro de Educación de Evo, Félix Patzi, se ha alzado con el 52% de los votos. Los dos candidatos, con raíces indígenas, han sabido capitalizar la situación en su favor, advirtiendo la existencia de  un descontento para con el partido oficialista por parte de los electores pero al mismo tiempo sabiendo que las mayorías pertenecientes a pueblos originarios ya no pueden ser marginados de las discusiones políticas.

Por otro lado, la penetración del MAS como protagonista electoral en los territorios que en el pasado le eran acérrimos opositores, también es una realidad. Las elecciones generales del año 2014 fueron una clara muestra de este proceso. Evo Morales se impuso en Pando (52%), Santa Cruz (49%), Tarija (51%), y pese a quedar segundo en Beni (41%), logró hacerse con un buen caudal de votos. En estas elecciones subnacionales, luego de la primera y la segunda vuelta, el MAS se ha alzado con las Gobernaciones de Pando y Beni, ha logrado forzar una segunda vuelta en Tarija, y ha conseguido un 31 % de los votos en Santa Cruz (departamento que aún tiene como gobernador al ex prefecto Rubén Costas, antiguo líder separatista de la Media Luna). El partido de Morales ha logrado traspasar sus nichos clásicos de adeptos, para convertirse en una fuerza nacional. Este posicionamiento en regiones que se han pacificado y han abandonado las pretensiones secesionistas luego de realización del referendo ratificatorio de la Nueva Constitución del Estado en enero de 2009 y de la reelección del líder indígena en el mismo año, ha sido producto del acercamiento por parte del gobierno nacional a través de obra pública.

 EVO MORALES EN EL CARNAVAL DE ORURO - YVES PICQ (2012) - FOTO ORIGINAL

Entonces, ¿Evo y el MAS han salido derrotados o airosos de estas elecciones? La realidad indica que en estas elecciones regionales dicho partido ha sufrido derrotas en dos fieles bastiones (gobernación de la Paz y municipio de El Alto) y que tanto la ciudad de La Paz (ratificó como alcalde a Luis Revilla) como el departamento de Santa Cruz siguen fieles a sus líderes locales opositores pese a votar al oficialismo a nivel nacional. Al mismo tiempo, y a favor del partido de Morales, se ha confirmado la tendencia de las elecciones generales de 2014: el MAS ha logrado penetrar en el electorado de las tierras bajas de Oriente. El objetivo del Movimiento al Socialismo como fuerza política en Bolivia ha girado luego de la segunda asunción de Evo Morales en enero de 2010. Habiendo obtenido victorias importantes en el debate de la redistribución del ingreso y la reformulación del Estado, como ser la nacionalización de hidrocarburos y la sanción de la nueva Constitución, la siguiente meta pasó a ser la transformación de las relaciones conflictivas con los líderes y las poblaciones de Oriente para darle un horizonte nacional a la gestión y al partido político.

El acercamiento a la Media Luna por parte de Evo Morales y el MAS, que debe ser entendido en el marco de ese intento por nacionalizar el alcance del partido, ha tenido dos ejes principales: el auge económico sostenido y la obra pública. En cuanto al primero, la nacionalización de los hidrocarburos (que elevó la renta generada por el sector desde 673 millones de dólares anuales en 2005 a 5.855 millones en 2013), la triplicación del PBI nacional en los diez años de gobierno, el aumento de la inversión extranjera directa (IED), y las altas tasas de crecimiento (que pese a sufrir un leve ralentización se mantiene entre los primeros puesto de América Latina) han generado una bonanza y clima favorable de negocios que han logrado apaciguar a las tradicionales elites económicas de Oriente y permitir el diálogo con el ejecutivo nacional.

En cuanto a la obra pública impulsada por el Estado de Bolivia, es claro el especial énfasis que, durante todo el segundo período y en el comienzo del tercer mandato de Morales, el gobierno central ha puesto en fomentar programas de educación, salud e infraestructura en la región principal del conglomerado opositor. Como resultado de esta iniciativa todos los departamentos de la Media Luna han recibido diferentes ayudas: en Tarija, campos deportivos, programas de salud y dos represas; en Pando también campos deportivos, sistema de agua potable, y Programa Mi Salud; en Beni, construcción de hospital, plan de viviendas, creación de puestos de trabajo, y apoyo al sector ganadero afectado por inundaciones del año 2014 dentro del Plan Patujú. Igualmente, fue en el departamento de Santa Cruz donde tuvieron lugar las obras más resonantes, ya sea con motivo de la  Cumbre del G-77 + China o hacia los finales de las campañas presidenciales y regionales: 100 millones de dólares en obras para mejorar la capital departamental, lo que incluyó la ampliación del Aeropuerto Internacional de Viru Viru y la creación de avenida que conecta el mencionado aeropuerto con la capital cruceña, así como el anuncio de diferentes proyectos que incluyen la construcción de un tren interurbano, inversión de China para la industria del hierro por 405 millones de dólares, construcción de aeropuertos rurales, y apoyo crediticio para empresarios del sector agrícola entre otros.

Al discernir los dos factores que permitieron el acercamiento entre el gobierno nacional y la región oriental, tanto auge económico sostenido y como el impulso a la obra pública, podemos entender el porqué de la penetración electoral del MAS en la otrora secesionista Media Luna.

CENTRO DE VOTACION, LA PAZ (BOLIVIA) - PABLO ANDRES RIVERO (2014) - FOTO ORIGINAL

En consideración del eje central del presente artículo sobre las elecciones subregionales de 2015, es claro que los objetivos y la agenda del Movimiento al Socialismo han mutado desde su ascenso al poder. Se ha cumplido con el programa de estatizaciones para la activación de la economía y con la reconfiguración de un Estado que ignoraba a las mayorías indígenas del país. Hoy en día, el MAS se encuentra ante el desafío de la búsqueda de un candidato que pueda suceder a Evo Morales en el período 2020-2025 y sabe que, al margen de la preparación de cuadros y líderes capaces, es necesario lanzar al partido como fuerza de alcance nacional ante una oposición dividida y enfocada en las disputas regionales. En ese sentido, la apabullante victoria de Evo Morales en los comicios generales de 2014 se complementa con estas elecciones subregionales que han dejado en manos del oficialismo seis de las nueve gobernaciones departamentales del país, ocho de las nueve asambleas legislativas departamentales[1], y 225 municipios sobre un total de 339. Es decir, que la fuerza política de Evo Morales es la única con alcance nacional, con una fuerte penetración en la región que hace tan solo seis años atrás quería separarse del país y donde el presidente no podía participar en actos públicos.

En conclusión, podemos asegurar que, definitivamente, la pérdida de la gobernación de La Paz y la alcaldía de El Alto encienden las alarmas en cuanto a la relación entre el MAS y sus bases de apoyo tradicionales. Pero ambas derrotas se dan a manos de una oposición que carece de una coordinación nacional y que ha perdido el apoyo incondicional de sus regiones más leales. El acercamiento del ejecutivo nacional a las elites económicas de Oriente y la obra pública para las poblaciones de la Media Luna, han permitido que el MAS gane nuevos apoyos en esa región luego de la desescalada del conflicto que tuvo un pico en la Masacre de Pando (2008).

A partir de aquí, Evo Morales y su fuerza política tienen dos desafíos fundamentales que marcarán el futuro de ambos. En primer lugar, evitar la sangría de dirigentes decepcionados y de apoyos electorales tradicionales debido al giro de la agenda de gobierno. Esto ya ha sucedido con el ex Ministro de Educación del primer mandato de Morales, Felix Patzi, que como crítico al gobierno nacional se alzó con la gobernación del departamento de La Paz. En Segundo término, la conformación de una clase dirigente afianzada y con representación popular que pueda sobreponerse a la ausencia del nombre propio que marco el presente periodo democrático iniciado en 1982.

El abordaje de ambos factores determinará tanto la consolidación definitiva del MAS como fuerza nacional, que pese a haber comenzado no se encuentra asegurada, así como la continuidad de una clase dirigente que pueda superar la figura de Evo Morales.


[1] El artículo “ESPECIAL: Oficialismo en Bolivia controla 8 de 9 asambleas legislativas departamentales” de la agencia de noticias XINHUA especifica los números exactos de la composición de cada asamblea legislativa departamental, disponible en http://spanish.xinhuanet.com/iberoamerica/2015-05/24/c_134264743.htm


Bibliografía

  • Peñaranda, R., Mercado, I., Miranda, B., & Berrios, C. (2012). 30 años de democracia en Bolivia. La Paz: Página Siete.
  • Sánchez, G. (2015). Regulación de conflictos: el enfoque de UNASUR en la intervención de Pando. Buenos Aires: Teseo - UAI.
  • Schavelzon, S. (2008). El proceso constituyente en Bolivia: entre el acuerdo moderado y la ruptura revolucionaria. Recuperado el 23 de agosto de 2014, de Biblioteca Virtual Clacso: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/becas/2007/cultura/schave.pdf
  • Schavelzon, S. (2012). El nacimiento del Estado Plurinacional de Bolivia: etnografía de una Asamblea Constituyente. La Paz: Plural Editores.

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